Artículo: 700 años de fe valenciana: joyas con alma para vivir el Corpus

700 años de fe valenciana: joyas con alma para vivir el Corpus

Hay un olor que, en Valencia, anuncia el Corpus antes de que llegues a la calle. Es el perfume de las hierbas aromáticas —romero, tomillo, lavanda— que se esparcen sobre los adoquines antes del paso de la procesión. La enramada, la llaman. Y aunque lo hayas vivido veinte veces, basta salir a la calle y encontrarte con ese aroma para recordar por qué esta ciudad tiene algo que no tiene ninguna otra.
Este año ese olor llega cargado de historia. En 2026, el Corpus Christi de Valencia celebra su 700 aniversario: siete siglos desde que la fiesta apareció documentada por primera vez, en 1326. Las Rocas, esos históricos carros triunfales, volverán a salir por el centro histórico. La Moma y los Momos bailarán de nuevo. La custodia más grande de España saldrá en procesión. Y miles de valencianos estarán ahí para verlo, como tantas generaciones antes.
El Corpus no es solo una procesión religiosa. También es la prueba de que Valencia sabe guardar lo que vale. Y quizá por eso muchas personas, creyentes o no, sienten en días como este la necesidad de llevar algo encima que tenga peso. No de oro, necesariamente. Peso de significado.
Una tradición que se lleva encima
La costumbre de ponerse una medalla o una cruz en días importantes no es nueva. Las abuelas lo sabían. Una medalla de la Virgen de los Desamparados guardada cerca, un escapulario bajo la camisa, una cruz de primera comunión reservada para las ocasiones especiales. No exactamente como un amuleto, sino como recordatorio. Como una forma de decir: esto me importa, esto viene de antes.
Esa tradición no ha desaparecido. Ha cambiado de forma. Hoy hay chicas de veinte años que llevan una medalla de la Patrona en un collar finísimo junto a otras piezas más modernas, sin que exista ninguna contradicción. No siempre es devoción en el sentido más estricto. A veces es identidad: es la abuela, es el barrio, es Valencia. Es llevar contigo un pequeño vínculo con una fiesta que cumple 700 años y que, de alguna manera, también te pertenece.
Y no pertenece a una sola generación ni a una forma concreta de vivir la tradición. En comuniones, bautizos, bodas —y en días como el Corpus— aparecen piezas que normalmente estaban guardadas, o piezas nuevas que alguien escogió para la ocasión. El significado no lo da el material ni el precio. Lo da el momento en que decides ponértela.
Cinco piezas para llevar este Corpus

Si vas a la procesión y buscas algo que no haga ruido, la Medalla Maredeueta Virgen de los Desamparados es una de esas piezas que no pasan de moda porque nunca han intentado estarlo. La Geperudeta —como la llamamos en Valencia con ese cariño tan particular— en plata 925 o chapada en oro. Sencilla, atemporal, con la imagen que todos reconocen. Te la pongas con lo que te pongas, siempre queda bien.
Para quien prefiere algo con más color y personalidad, la Pulsera Macramé Virgen de los Desamparados está hecha a mano con nudos de macramé en 26 colores distintos, con la medalla de la Virgen en el centro. Es el tipo de pieza que puede ponerse una madre y su hija y que cada una la lleve a su manera. Hay algo en lo artesanal que encaja especialmente bien con una fiesta hecha de detalles, tradición y manos que siguen dando forma a cada celebración.

El Collar Virgen Milagrosa y Piedras es posiblemente la pieza devocional que más sale por la puerta de Cobalto. La medalla bañada en oro 18K con piedras naturales —hay 19 colores diferentes— y el acero hipoalergénico hacen que sea fácil de llevar todos los días, no solo en fiestas. Es para quien quiere que la fe y el estilo no se estorben el uno al otro.
Y si buscas algo para él: la Pulsera Virgen de los Desamparados para hombre está hecha con piedras naturales y lleva la figurilla de la Patrona en acetato. Discreta y con ese punto de distinción que hace que tenga sentido llevarla en un día así.

Para terminar, uno más difícil de encasillar: el Collar Rosario Multicolor Virgen y Cruz. Un rosario actualizado con bolitas de colores, charms de Virgen y cruz en acero dorado. Es el tipo de pieza que alguien ve y pregunta: “¿De dónde es eso?”. Y en una fiesta con más de 700 años de historia, llevar algo tan nuestro tiene todavía más sentido.
Vivir el Corpus, llevarlo contigo
El Corpus de este año tiene algo diferente. No es una celebración más —es un hito. Siete siglos son siete siglos, y Valencia los celebra como sabe hacerlo: con las calles llenas, con las Rocas rodando sobre los adoquines y con ese perfume a hierbas que, durante cuatro días de junio, convierte el centro histórico en otro lugar.
Si pasas por el centro esta semana, acércate a vernos. Estamos muy cerca de donde Valencia celebra estos días. Y si no puedes venir, puedes ver la colección Devocional completa en la web. Pero, más que los productos, lo que nos importa es que la pieza que elijas llevar este Corpus diga algo de ti.

